Messi, un privilegiado, que gana más dinero del que puede gastar, defrauda a la Hacienda Pública -es decir, a todos los españoles- y es recibido a la puerta de los juzgados por gentes que le aplauden y vitorean. Este país en el que me ha tocado en suerte vivir es una auténtica mierda. Aquí, mucha gente, trata a los tramposos como si fueran seres maravillosos, auténticos ejemplos a seguir. Un buen grupo de descerebrados, que pueden -con bastante probabilidad tener un empleo y salario basura o, peor aún, estar en el paro- aplauden a gentes que, como es el caso, ganan sumas exorbitantes de dinero, y además lo ocultan a la Hacienda Pública. Y esto sucede en un país en el que el nivel de exclusión social y pobreza es absolutamente preocupante... ¡Vaya sociedad la que estamos creando!
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