Entre ese señor bajito (señor Aznar) que quiere volver a dirigir los destinos de los sufridos españoles y Buda hay sólo una distancia temporal. A ambos les caracteriza la omnipotencia y la sabiduría y ambos (más en el caso del señor bajito) tienen la lleve de la paz y felicidad... Ante su presencia "los ciegos ven, los sordos oyen, los mudos hablan, los locos recobran la razón, se cubre la desnudez, se calma el hambre y la sed, los enfermos sanan y se restablece la integridad de los impedidos" (sobre Buda, en Lalitavistara y Mahavyutpatti).
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