miércoles, 11 de diciembre de 2013

MACANA Y MACANUDO


Tanto la palabra macana, 'mentira', 'fabulación', 'cosa exagerada', como la que se dice que es su derivada, macanudo, 'sensacional', 'magnífico', 'excelente', son propias del habla, especialmente, aunque no sólo, argentina. La primera de ellas se vincula a una historia que los bonaerenses cuentan en relación a un emigrante escocés, un tal McCanna. Este individuo tenía un bar en la ciudad y, según dicen era un perfecto fabulador que contaba historias inverosímiles a sus parroquianos, ¡vamos que torcía la realidad hasta límites impensables! (piensen en la cantidad de McCanna que hay en nuestro mundo político, aunque las fábulas que nos cuentan no sean para hacernos sonreir, y mucho menos reír). Según otros, macanudo derivaría del nombre o marca que recibió un tipo de alambre utilizado para cercar las fincas de las llanadas argentinas y, de este modo, controlar el ganado. Según se dice, las cercas de alambre, inicialmente, eran hilos desnudos, soportados por estacas, que eran fácilmente derribados por los animales. La solución a este problema vino con la salida al mercado de un alambre especial que incorporaba a su estructura pinchos y que disuadía a los animales de entrar en contacto con las alambradas (¿estarían pensando también en los emigrantes?). El alambre en cuestión se llamaba marca nudo, y por corrupción apareció el término "macanudo".

Alguno habrá, y los hay, que nos diga que la alambrada de Melilla es macanuda y que la otra alambrada, la representada por la futura Ley de Seguridad Ciudadana, también, siendo como es una ley macana que pretenden vendernos como macanuda.

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