En zaheridos se intuye la unión de dos vocablos diferentes que hacen que la palabra vaya más allá del mero hecho de la acción de herir. Zaheridos, cuyo infinitivo sería zaherir, viene del encuentro del término faz del latín facies (cara) y herir, del latín ferire, con idéntico significado. El término en cuestión se entiende actualmente como ofender, despreciar, humillar.
Somos muchos los que nos sentimos zaheridos con el papel que las autoridades, nacionales y europeas, nos hacen jugar en la puesta en marcha de esta nueva España gestada a espaldas de la mayoría de los ciudadanos. Nos zahieren con su imposición de todo tipo de políticas que nos hacen más pobres -con un paro galopante y con salarios, para los que tengan empleo, irrisorios-; incultos, haciendo una educación para los menos; enfermizos, por lo inalcanzable que va a ser el acceso a la salud; y callados, por todas las mordazas que nos intentan poner.
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