Wert, el "aplaudido" ministro, debe irse a su casa cuanto antes, por el bien de todos. Y el PP debería tomar la nefasta ley impulsada por el mencionado ministro y reformarla en profundidad, cosa que obviamente no va a hacer. La lógica de la presente reforma de la educación aboca a convertir a los ciudadanos en trabajadores que puedan desempeñar más o menos bien -esto nunca es perfecto- una tarea laboral determinada -por cierto, no de acuerdo a sus gustos sino de acuerdo a las necesidades del mercado-. El resto, la formación como ciudadano, la formación en valores sociales, etc., son zarandajas que pueden ser sustituidas por los contenidos de la asignatura de religión. Es el mejor camino que conozco para aborregar a los ciudadanos o, si se prefiere, hacerlos ciudadanos acríticos y dóciles, pues de este modo, en su lógica, todo irá mejor.
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