¡Ya se ve la luz al final del túnel! ¿No será el vehículo que viene lanzado y que está a punto de pasarnos por encima? Quizá la esperanzadora idea de la salida de la crisis pueda tener algún tipo de realidad en los datos de los grandes números, pero en la realidad cotidiana del país la música que suena es bien diferente: más de 3 millones de habitantes del país son pobres de solemnidad; el paro sigue su marcha (se sigue destruyendo empleo); se está desmontando la sanidad pública, la educación, los derechos de los más indefensos han desaparecido de un plumazo. Ahora, ¡eso sí!, los contratos de asesores se incrementan; los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres; la precariedad de los que tienen trabajo es cada vez mayor. Siento decir que el túnel sigue siendo eso ¡un túnel oscuro y con un lejano final!
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