Ya saben ustedes que ha habido (y todavía existe con mucho vigor) la costumbre patria de dar algo de alto valor por aquello que no lo tiene o que lo tiene menor: preferentes que repartía Bankia prometiendo el oro y el moro por dinero contante y sonante; al final, todos conocemos el resultado, el incauto inversor había comprado papel inservible a un alto precio. Como este hay en nuestra historia cientos de ejemplos y de ello da cuenta un viejo refrán existente en nuestra lengua castellana; el refrán de marras es "dar gato por liebre". Seguramente un buen montón de paisanos nuestros de todas las épocas han disfrutado un excelente gato mutado en liebre o un buen cabrito que en vida fue perro. Tanto mangoneo llegó a tener que prevenirse no solo por vía legal sino también con advocaciones mágicas como la que aparece en un viejo libro, La sabiduría de las Naciones y que reza así: "Si eres cabrito, / mantente frito; / si eres gato, / salta del plato". Me temo que con justicia o con ensalmos seguiremos comiendo gato.
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