18 de julio 2017 Yo tuve un buen amigo, muerto ya hace años, pastor y, como tantas gentes
del campo, sabio. Hombre esceptico para casi todo, salvo para los
efectos que proporcionaba su 'piedra del rayo'. Se trata de una piedra
tallada o pulida de origen prehistórico que tantos pastores han buscado a
lo largo del tiempo. Es, en general, un protector para casi todo:
protege contra el temido rayo; protege al pastor, a sus ovejas... Los
aspectos mágicos que adornan a estas piedras talladas están en
la base de que, según mi amigo el pastor, caen del cielo acompañando al
rayo. De este modo uno llega a la conclusión de que estos hombres
suponían que había piedras en el cielo o, mejor, que la bóveda celeste
era de piedra y que de vez en cuando se rompía (trueno) y caía la piedra
(rayo). Piedra que una vez encontrada era el talismán perfecto. Entre
San Antonio (perpetuo cuidador de sus animales) y la piedra de marras,
los pastores tenían el mejor seguro que pudiera existir. Ya no tenemos
confianza en la 'piedra del rayo' y San Antonio ha perdido sus
capacidades protectoras... Lo chusco del asunto es que tanta oveja
suelta por estos lares necesita esas fantásticas seguridades y...
entonces, llegó la señora Bañez.
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