4 de julio 2017 El mercado laboral en este país tiene mucho de pesadilla. Es verdad que
se está creando trabajo, pero ¿qué tipo de trabajo?; la respuesta es de
todos conocida: precario, mal pagado y, con demasiada frecuencia,
indigno. El ¿nuevo? invento es el trabajo para seguir siendo pobre. El
asunto parece sacado de una de esas tradiciones hispanas ya muertas pero
perfectamente actual: una creación fantástica propia de Castilla
conocida como la Manona, habla de una gran mano muy peluda que, entre
otras cosas, durante la noche se aferra al cuello de los durmientes
produciendo una agónica sensación de ahogo y provocando horrendas
pesadillas, como las que, a demasiados, produce nuestro mercado de
trabajo.
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