25 de mayo 2017 Un hijo de Afrodita y Hermes se llamó Hermafrodito (el nombre recuerda
llamativamente al de sus progenitores). Ya saben ustedes que un
hermafrodita es aquel que tiene la doble naturaleza masculina y
femenina. Al parecer este Hermafrodito era un "culo inquieto"... viajero
y propenso a disfrutar de las alegrías de la vida. Un día se encontró
ante un lago bellisimo y decidió bañarse. En el lago había una ninfa,
Salmacis, que cuando vio a Hermafrodito se enamoró de él y le "tiró los
tejos". Hermafrodito prefirió un baño a una relación con la ninfa que
desaparació de su vista. Estando nadando fue abrazado por la ninfa que
pidió a los dioses que nada ni nadie separase sus cuerpos y de este
modo, los griegos, explican el hermafroditismo.
Esta doble naturaleza (que ha desbordado el significado físico original) ya no es nada excepcional y ya no es objeto de mágicas leyendas... es moneda corriente en una sociedad como la nuestra donde el discurso, el logos, es cada vez más borroso: blanco o negro, bueno o malo, moral o inmoral, parece que es igual. ¿Es un nuevo asalto a las gentes que pretende que vivamos en un mundo donde todos los gatos son pardos? ¡Debería ser delito atentar contra la inteligencia!
Esta doble naturaleza (que ha desbordado el significado físico original) ya no es nada excepcional y ya no es objeto de mágicas leyendas... es moneda corriente en una sociedad como la nuestra donde el discurso, el logos, es cada vez más borroso: blanco o negro, bueno o malo, moral o inmoral, parece que es igual. ¿Es un nuevo asalto a las gentes que pretende que vivamos en un mundo donde todos los gatos son pardos? ¡Debería ser delito atentar contra la inteligencia!
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