sábado, 29 de julio de 2017

ERISICTON

2 de mayo 2017  La voracidad de estos saqueadores merece un castigo ejemplar más allá de la justicia. Es una pena que no se pueda hacer realidad el mito de Erisictón, hijo de Tríopas y príncipe de Tesalia; personaje que se mofaba de las divinidades y cuya falta de respeto un buen día le llevó a talar una gran encina de un bosque consagrado a Démeter -valga por los dineros públicos, Automáticamente la diosa castigó a Erisictón a padecer un hambre insaciable. El infeliz Erisictón terminó -el hambre es cosa muy peligrosa- devorándose a sí mismo... Quizá -¡y ojalá!- tanta hambre de los dineros ajenos acabe por devorar a los saqueadores y a quienes les protegen.

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