Tanto la palabra macana, 'mentira', 'fabulación', 'cosa exagerada', como la que se dice que es su derivada: macanudo, 'sensacional', 'magnífico', 'excelente', son propias del habla, especialmente aunque no sólo, argentino. La primera de ellas se vincula a una historia que los bonaerenses cuentan en relación a un emigrante escocés, un tal McCanna. Este individuo tenía un bar en la ciudad y, según dicen era un perfecto fabulador que contaba historias inverosímiles a sus parroquianos, ¡vamos que torcía la realidad hasta límites impensables! (piensen en la cantidad de McCanna que hay en nuestro mundo político, aunque las fábulas que nos cuentan no sean para hacernos sonreir y mucho menos reir). Pues bien del nombre del mencionado escocés nació la palabra "macana". Según el decir de muchos, de esta palabra nace o deriva "macanudo" aunque con un sentido completamente diferente que ya hemos indicado más arriba. Según otros "macanudo" derivaría del nombre o marca que recibió un tipo de alambre utilizado para cercar las fincas del las llanadas argentinas y, de este modo, controlar el ganado. Según se dice, las cercas de alambre, inicialmente, eran hilos desnudos, soportados por estacas que eran fácilmente derribados por los animales. La solución a este problema vino can la salida al mercado de un alambre especial que incorporaba a su estructura pinchos y que disuadía a los animales a entrar en contacto con las alambradas (¿estarían pensando también en los emigrantes?). El alambre en cuestión se llamaba Marca Nudo y por corrupción apareció el término "macanudo".
Alguno habrá y los hay, que nos diga que la alambrada de Melilla es macanuda y que la otra alambrada, la representada por la futura Ley de Seguridad Ciudadana también, siendo como es una ley macana que pretenden vendernos como macanuda.
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