sábado, 29 de julio de 2017

RELOJA

28 de julio 2017  Este este país nuestro, en el que tantas veces el sentido común de nuestros políticos es una mera nota a pie de página y probablemente idea de algún aburrido sabio, hace de algunos prohombres dedicados a la cosa pública, auténticos filones de productividad imaginativa (unas veces risueña y otras fastidiosa y siempre ineficaces y 'chuscas'). Solo hay que recorrer las hemerotecas para descubrir un montón de ideas, planes, disposiciones, sentencias, etc., escritos y hechos para colmar la mejor biblioteca del disparate. Al hilo de esto, traigo aquí una notita de un autor olvidado (ese es otro de nuestros disparates patrios: nuestra poca MEMORIA), el andaluz Francisco Rodríguez Marín (1855-1943), estudioso de Cervantes, de las tradiciones populares y del Siglo de Oro Este autor, en su Edición crítica del Quijote, amparándose en una referencia que aparece en El Quijote referida a un pueblo conocido como de 'la reloja' (así, en femenino), cuenta que "En Andalucía llaman el pueblo de 'la reloja' al de Espartinas (Sevilla) y le pusieron dicho mote porque habiendo pedido el cura un reloj para la torre de la iglesia, el cabildo del lugar tuvo por bien que se encargara a Sevilla; pero no reloj, sino 'reloja' y preñaíta, para vender luego los relojillos que pariese, y proporcionar esa entrada al arca del concejo". Esto quer no pasa de ser una ficción divertida viene a ilustrar las, tan frecuentes, barbaridades institucionales. ¡Bendito país!

No hay comentarios:

Publicar un comentario