19 de julio 2017 Para todos aquellos que perdieron sus sueños, sus deseos de una vida
mejor, sus afectos, sus amores: a saber para tantos incontables
inocentes entre los que, en alguna medida, estamos la inmensa mayoría de
la humanidad.
"¿Las oyes cómo piden realidades, / ellas, desmelenadas, fieras, / ellas, las sombras que los dos hemos forjado / en este inmenso lecho de distancias? (...)". Pedro Salinas. La vida como el amor, "este inmenso lecho de distancias", nos propone, en una partida trucada, el juego de la dialéctica de los contrarios (luces y sombras, esperanza y desesperación, realidad y ficción, inseguridad y seguridad, opresión y libertad...); hay que elegir y, con frecuencia, tenemos la sensación de habernos equivocado; hacemos grandes esfuerzos para lograr la estabilidad, la felicidad, la seguridad... Al final aparece un ¿inesperado? "game over" (y, yo que la quería tanto; y, yo que tenia tantas esperanzas de que gobernaran bien); si tienes créditos tendrás una segunda oportunidad, pero ese tú con el otro inicial ya será irrepetible (¿recuerdan la imagen del río que fluye imaparablemente de Heráclito?). Si forjamos las sombras hay que aprender a calmarlas, si "piden realidades" hay que convencerlas de que todos tenemos derecho a una vida plena (sin juegos) y, si cabe, feliz.
"¿Las oyes cómo piden realidades, / ellas, desmelenadas, fieras, / ellas, las sombras que los dos hemos forjado / en este inmenso lecho de distancias? (...)". Pedro Salinas. La vida como el amor, "este inmenso lecho de distancias", nos propone, en una partida trucada, el juego de la dialéctica de los contrarios (luces y sombras, esperanza y desesperación, realidad y ficción, inseguridad y seguridad, opresión y libertad...); hay que elegir y, con frecuencia, tenemos la sensación de habernos equivocado; hacemos grandes esfuerzos para lograr la estabilidad, la felicidad, la seguridad... Al final aparece un ¿inesperado? "game over" (y, yo que la quería tanto; y, yo que tenia tantas esperanzas de que gobernaran bien); si tienes créditos tendrás una segunda oportunidad, pero ese tú con el otro inicial ya será irrepetible (¿recuerdan la imagen del río que fluye imaparablemente de Heráclito?). Si forjamos las sombras hay que aprender a calmarlas, si "piden realidades" hay que convencerlas de que todos tenemos derecho a una vida plena (sin juegos) y, si cabe, feliz.
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