26 de julio 2017 En Santibáñez Alto, un pueblito de Extremadura, se dice un cantar que
habla de riquezas fabulosas: "Desde el fondo del castillo / en la noche
de San Juan / salen pollitos de oro / 'pa' quien los pueda cazar".
Evidentemente, es una constación empírica: cazarlos no es nada fácil (no
conocemos a ningún rico por este hecho); además, en nuestro país, que
está lleno de historias de tesoros guardadas por hadas, moros malvados,
genios, monstruos, animales de todo tipo, conseguir sus riquezas
siempre entraña un grave riesgo para la vida del que los persigue,
quizá por ello no se conozcan ricos gracias a estos tesoros míticos. En
nuestra memoría infantil seguramente existe un apartado en el que está
fijada esta esperanza áurea... Puestos a entender y a empatizar, quiza a
tanto saqueador de los dineros de todos les movió esta vieja fijación:
adueñarse de la riqueza es cuestión de echarle bemoles; está ahí para
eso. Claro, los riesgos, en este caso, son pocos y la fortuna posible
considerable; de ahí que sean tantos los que lo intentan. Qué pena que
los guardianes de estas riquezas no sean hadas, duendes, animales
terribles, que les den lo que se merecen y se tengan que ganar el
sustento trabajando (¡vaya pecado!).
No hay comentarios:
Publicar un comentario