15 de junio 2017 No sólo hay mierda entre muchos miembros del partido en el gobierno por
su amor a los dineros de todos. Otra mierda, tan condenable como la
relativa al amor al dinero de todos, es aquella que nace de la ideología
y de las concepciones mentales de cada quién. Me refiero a las
reflexiones de un personaje, un perfecto mentecato, tan, por muchos,
aplaudido y lisonjeado como es el señor Rafael Hernando. Ante un
discurso bien hilado, trabajado y expuesto como el de Irene Montero, este
señor se destapa haciendo alusiones a que todos los méritos de ésta
estriban en ser la ¿bien mandada y sumisa? compañera de Pablo Iglesias.
Si hay que limpiar la mierda de la corrupción, ¿qué decir sobre esta
otra basura que también define a quienes la sustentan?: los mentecatos
(de "mente captus", 'privado de mente', 'tonto' y según mi particular
lectura: aquél que es incapaz de leer la realidad con razón y
objetividad).
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