19 de mayo 2017 Con alguna frecuencia me acerco a un bello pueblito de la provincia de
Ávila: Bonilla de la Sierra. Está situado al suroeste de la provincia,
en el valle del Corneja. Su nombre viene de "Bona villa" y estuvo bajo
el dominio del obispado de Avila desde el siglo XIII en que fue dado por
el rey al obispo abulense Domingo Blasco. Desde entonces fue el lugar
elegido por los obispos de Avila para su "retiro" veraniego. En esta
villa murió el obispo Alonso Fernández de Madrigal alias
"El Tostado", rerpresentado en una preciosa escultura existente en la
catedral abulense. Es un pueblo bonito y cuidado en el que destaca su
preciosa plaza mayor, su iglesia colegiata de San Martín de la primera
mitad del siglo XV, el castillo (residencia veraniega de los obispos de
Ávila) y las murallas. Vale la pena acercarse a este lugar y dejarse
llevar por el tiempo lento de la villa.

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